Grupo Pro-Vida Santa Gianna
El Grupo Pro-Vida Santa Gianna de nuestra Catedral se dedica a promover la dignidad y la santidad de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural. Inspirado en el ejemplo de Santa Gianna Molla, médico y madre que dio su vida para proteger a su hijo nonato, el grupo trabaja activamente para concienciar sobre la importancia de proteger la vida en todas sus etapas. A sus miembros les apasiona defender a los no nacidos, apoyar a las mujeres y familias en crisis y proporcionar recursos a quienes se enfrentan a decisiones difíciles.
A lo largo del año, el grupo organiza diversas actividades, como vigilias de oración, actos educativos y recaudaciones de fondos para apoyar a organizaciones e iniciativas provida. También trabajan para fomentar una cultura de la vida dentro de nuestra parroquia ofreciendo información y orientación a los necesitados, ya sea para apoyo en el embarazo, servicios de adopción o curación post-aborto. El Grupo Pro-Vida de Santa Gianna anima a todos en la parroquia a unirse a su misión de ser la voz de los sin voz y de defender el valor inherente de toda vida humana.
Gianna también promueve la oración y el apoyo espiritual. Organizan reuniones periódicas de oración, incluido un rosario especial a favor de la vida, e invitan a todos los feligreses a unirse para interceder por la protección de la vida. Basándose en la fe y en el ejemplo de Santa Gianna, el grupo se esfuerza por tener un impacto significativo en nuestra comunidad y ayudar a construir una sociedad que valore y aprecie cada vida humana.
Nuestra Patrona: Santa Gianna Beretta Molla
Gianna Beretta Molla fue una médica, esposa y madre italiana célebre por su inquebrantable dedicación tanto a su familia como a sus convicciones provida. Nacida en 1922, eligió la carrera de medicina, especializándose en pediatría, y más tarde se casó con Pietro Molla, con quien tuvo cuatro hijos. Durante su cuarto embarazo, se le diagnosticó una enfermedad potencialmente mortal que requería intervención quirúrgica, pero decidió renunciar a un tratamiento que podría haberle salvado la vida para proteger la de su hijo nonato. Murió poco después de dar a luz a su hija, Gianna Emanuela, en 1962. El desinteresado acto de amor y sacrificio de Gianna la ha convertido en un poderoso testimonio de la santidad de la vida y la vocación de la maternidad, y fue canonizada por el Papa Juan Pablo II.
II en 2004. Es patrona de las madres, los médicos y el movimiento provida.
