29 de junio de 2026
Esta semana, nuestra Diócesis celebrará un momento alegre e histórico con la instalación formal del Obispo Evelio Menjivar-Ayala como el Décimo Obispo de Wheeling-Charleston. Tales ocasiones son más que transiciones administrativas. Nos recuerdan los fundamentos apostólicos de la Iglesia y el importante papel que desempeñan los obispos en la vida de cada católico.
El oficio de obispo se remonta a los primeros días del cristianismo. Los Apóstoles, elegidos por el propio Cristo, fueron encargados de enseñar, santificar y gobernar la Iglesia. Mediante la imposición de manos, esta misión se ha transmitido de generación en generación en lo que la Iglesia llama Sucesión Apostólica. Cada obispo de hoy se encuentra dentro de esa línea ininterrumpida que se remonta a los Apóstoles.
En Catecismo de la Iglesia Católica enseña: "Los obispos, por institución divina, han suplantado a los apóstoles como pastores de la Iglesia" (CIC 862). Su ministerio no es meramente de administración o liderazgo. Los obispos son sucesores de los Apóstoles, llamados a proclamar el Evangelio, celebrar los sacramentos y pastorear al Pueblo de Dios encomendado a su cuidado.
Cada obispo sirve como el pastor principal de una diócesis. Él enseña la fe, ordena sacerdotes y diáconos, supervisa la misión pastoral de la Iglesia local y trabaja para preservar la unidad de los fieles. El obispo es también un signo visible de la comunión de la Iglesia con el Santo Padre y la Iglesia universal en todo el mundo.
Para nosotros en la Catedral, la llegada de un nuevo obispo tiene un significado particular. Como Madre Iglesia de la Diócesis, la Catedral es la sede del obispo, conocida como la cátedra, de la que se deriva la palabra "catedral". El obispo no es solo el pastor de la diócesis; también es, de una manera única, el pastor de la parroquia de la Catedral.
El Concilio Vaticano II describió bellamente a los obispos como "vicarios y embajadores de Cristo"Lumen Gentium, 27). Su ministerio está destinado a reflejar el cuidado del Buen Pastor, que conoce a su rebaño y da su vida por él.
A lo largo de las Escrituras, vemos cuán importantes son los pastores fieles para el pueblo de Dios. El Señor mismo promete: "Os daré pastores según mi corazón, que os apacentarán con conocimiento y entendimiento" (Jeremías 3:15). Este versículo se ha asociado durante mucho tiempo con el ministerio de los obispos y sigue siendo una oración apropiada cada vez que un nuevo pastor recibe el cuidado de una diócesis.
Mientras nos preparamos para dar la bienvenida a su Excelencia el Obispo Evelio, oremos por él y por la Diócesis que servirá. Las responsabilidades que recaen sobre un obispo son grandes, y los desafíos que enfrenta la Iglesia hoy en día son muchos. Sin embargo, Cristo permanece fiel a Su Iglesia, continuando guiando a Su pueblo a través del ministerio de aquellos llamados a servir como sucesores de los Apóstoles.
Demos la bienvenida a nuestro nuevo obispo con gratitud, apoyémosle con nuestras oraciones y trabajemos junto a él en la misión de llevar el Evangelio a todos.
